No soy yo mucho de contar mis partos. De hecho voy a empezar por el ultimo. Pero hoy recordaba el parto de Bollito como algo muy intenso y me he dado cuenta que tenia que compartirlo con vosotros. Al fin y al cabo esto siempre ha sido y será mi espacio personal. Era así cuando eramos 100 hace 5 años. Pero lo sigue siendo, aunque ahora resulte mas abrumador escribir para casi 30.000.

El parto de Bollito

Mi preciosa campeona que me robo el corazón nada mas llegar… ¡Y como llego! Un parto muy diferente al de sus hermanos. Cada uno me dio algo muy especial. Pirata me mostró mi propia fortaleza y me enseño que mi corazón, para bien, ya nunca volvería a ser el mismo. Medianillo, mi bebe arcoiris, me devolvió la sonrisa que los abortos me habían borrado un poco. Sin embargo el parto de Bollito era el parto que necesitaba, el que había deseado tantas veces y el que, según el matron que me atendió, me merecía.

I wanna rock

El parto de Bollito fue un parto Rock and Roll. Empezó como una balada. Lento, como los anteriores. Así que me dispuse a tener ese preparto hermoso, un poco Pinterest que tenia en mi mente. Elegí mi música preferida y alternaba los auriculares con conversaciones con Papa Novato. Pedí la pelota de yoga y comencé a hacer movimientos de vaivén. Todo era lento y tranquilo, pero ya sabéis como es el Rock and Roll, como sube la intensidad cuando se va acercando el estribillo.

Así que en cuestión de minutos pase de estar adormilada sobre mi pelota a tener borrado el cuello del útero y haber dilatado 7cm. Lo que viene ser la parte mas intensa. Y esto lo recuerdo en plan peliculero, ya se me fue al garete el rollito Pinterest. Fue tan rápido e intenso que no os quiero contar como eran aquellas contracciones. Así que para llevarme de la sala de dilatación al paritorio me agarraron entre dos matrones, uno de cada brazo. Y la verdad que me gusta pensar en la escena con la música del show de Benny Hill de fondo. Todos correteando por el pasillo conmigo en volandas.

Llegamos a paritorio

La carrera por el pasillo había parado un poco la cosa. Así que el matrón me trajo los papeles para la epidural y me dijo que los leyera tranquilamente. Si, TRANQUILAMENTE… Así que le dije, “de eso nada, te lo firmo ahora mismo y llevaselo al anestesista cuanto antes”. Y yo me quede allí de pie, dando saltos como una rana y repitiendo palabras malsonantes en cada contracción, bajo la estupefacta mirada de Papa Novato. Fijaos como seria la cosa que se estaba sorprendiendo hasta el, que ya me había visto parir dos veces.

A estas alturas mi parto ya estaba a años luz de ser un parto blogger de categoría “parir es hermoso”. Y se había convertido en una peli regulera de comedia de embarazadas.

Por cierto, el anestesista nunca llego, porque 9 o 10 saltos y palabrotas después me entraron ganas de empujar. Ahora viéndolo en retrospectiva me alegro, porque me hubiera librado de poco dolor, pero tambien de unas sensaciones tan intensas como hermosas (aunque esto segundo os extrañe con este relato). Pero sentir plenamente el nacimiento y el alumbramiento, wow, es de las experiencias mas alucinantes de mi vida.

El nacimiento de Bollito

Como fue un parto Rock and Roll, Bollito nació con el puño en alto. Yo sentí la presión de su cabeza y su brazo y sabia que estaba allí. Se lo dije a Papa Novato y el me lo confirmo.

Cuando llego el matrón solo tuvo que ayudarla un poco. Y a medio salir me dijo “termina de sacar a tu hija”. Y aquello fue tan diferente para mi, no estaba sedada, no estaba cansada hasta el desmayo, no había pasado miedo. Así que creo que el tenia razón, si que me merecía este parto.

Y no solo eso, pude sentir toda la explosión hormonal que ocurre en ese momento. Pude sentir todo lo que sucedía en mi cuerpo. Estaba totalmente despierta, todos mis sentidos al máximo. No creo que haya otro momento en la vida que se pueda vivir esa sensación de forma natural.

El alumbramiento

Creo que las personas que me atendieron en la ultima etapa de mi parto también me las merecía. Comenzamos correteando por un pasillo. Pero me cuidaron en todo momento. Entendieron cada situación. Procuraron que viviera de una forma especial cada momento. Así que acompañaron cada proceso, desde que me coloque a Bollito encima. Hasta que salí de paritorio con ella en mi pecho. Pasando por el alumbramiento.

El recuerdo que yo tenia de esa ultima etapa del parto, eran los médicos componiendo el puzzle de mi placenta para ver si había salido completa en mi primer parto. En el segundo parto no tengo apenas recuerdo. Pero esta vez fue diferente. No solo sabia que era el momento del alumbramiento, mi cuerpo y mente conectados sabían que hacer, como había pasado durante todo el proceso de este parto. Y después me enseñaron mi placenta completa y que significaba cada parte de ella en un momento muy humano. Y jamas habría creído que ese detalle tendría importancia para mi. Le había dado en mi mente un componente místico que no tiene y que no iba conmigo. Pero ver de donde se había alimentado mi bebe, lo que le había ayudado a crecer. Pensar que había pasado de esa placenta a mi pecho, fue mucho mas especial de lo que nunca hubiera imaginado.

Y así con el final de este parto llego el comienzo de otra aventura. Y mi peque sigue siendo un bebe Rock and Roll. Una montaña rusa de emociones.