A mi me encantan los zapatos, no tengo preferencias, sandalias, botas, manoletinas, salones… Todo me gusta, hasta las tan denostadas deportivas me chiflan.

Ilusa de mi, leía blogs de moda, donde esas mamis famosas van tan pichis y tan monas con sus taconazos y sus pitillo bien ajustados en el octavo mes de embarazo, paseando cuesta arriba, cuesta abajo, por las calles empedradas de las ciudades, mirando escaparates… Y hasta me lo creía oye…

Fueron mis pies, los que por el tercer mes de embarazada, me dijeron un día, “pero ¿Donde vas?”. Desde entonces la sola intención de volver a ponerme tacones ha desaparecido totalmente de mi mente. La imagen de mi misma subida a ellos me parece algo lejano. Pero no solo eso, la mayoría del calzado que antes usaba diariamente me parece un horror, me resultan tan incomodas como los tacones, las sandalias y manoletinas, tan planas ellas, que me duele toda la planta del pie, incluso las botas y deportivas, mis pies sienten claustrofobia ahí dentro y como sean ajustadas ya no os quiero ni contar…

El caso es que buscando y probando que me podía resultar cómodo de lo que tenia en casa, cuando creí que no encontraría nada, saque de una bolsa unas sandalias de tela verde y suela de esparto que vinieron de regalo hará como 5 años en una revista y que no había tirado a la basura simplemente por que no las había visto antes. Y a puntito de ir en ese momento estuvieron, pero me dio por probármelas. Y cual fue mi sorpresa…¡Eren perfectas! La cosa mas cómoda del mundo, no apretujaban nada, como eran de tela de algodón transpiraban genial y la suela de esparto era tan mullidita… Y ya no se si por auto convencerme o por eso que dicen que no hay cosas feas, si no mal combinadas, que de un momento para otro la cosa mas horrenda del mundo de los zapatos, se convierto cual cenicienta en una maravilla, que pegaba perfectamente con cualquier look sport, casual o como lo quieran llamar, lo que viene a ser look de diario. Y bueno no eran como para ir a una boda, pero con los vestidos mas arregladillos en plan veraniego, combinándolas con algún bolso de mimbre, por ejemplo, de esos que había en Blanco a millares, quedaban tan resultonas…

Es que es verdad que el que no se consuela es por que no quiere… Y bueno puede que no seamos famosas ni bloggers de anuncio. Pero somos mamis bien apañadas que sabemos sacarnos partido en cualquier situacion.

A todo esto mis nuevas sandalias preferidas fallecieron hace unos días y mi madre las puso en la basura… No sabia bien como explicarle que no quería tirarlas, para poder hacerles una foto y enseñarle semejante cosa zarrapastrosa (imaginad una sandalia de esparto hiperusada y rota) a la gente en un blog. Así que solo os puedo enseñar calzado parecido, pero nunca tan maravilloso…

 

Por cierto ya os hablare también de la odisea de sustituirlas.