Alguna vez os he hablado de mi problema con la dermatitis atopica y la piel tan reactiva que tengo. La mayoría de tratamientos que he probado, además de costar un pastón, casi nunca han servido de nada. En todo este tiempo solo he dado con una cosa que haya mejorado mi problema. Además es muy económica y fácil de hacer en casa. El jabón casero de aloe vera para pieles sensibles.

Cada piel es un mundo, pero a mi este jabón nunca me ha causado una mala reacción, desde que lo uso y hace ya un par de años, tengo la piel mejor que nunca, hidratada, suave y además me atenúa un poco las típicas marcas de rascados, depilación, granitos, etc… que tenemos las personas con este problema. Yo lo uso para todo el cuerpo, no he vuelto a usar gel de baño, de hecho si duermo fuera de casa me llevo un trocito, porque noto mucho la diferencia.

Hay muchas recetas por internet, pero la mayoría tienen más complicación que la forma en que yo lo hago. Yo ni caliento ni remuevo nada. Con las cantidades que os doy tenéis, dependiendo del uso, para mas de medio año. Es mejor no hacer mucho de golpe para que no se añeje, aunque no le pasa nada, pero si empieza a oler fuerte si tiene mucho tiempo. Paso a contaros los ingredientes y la forma de hacerlo.

Como hacer jabón casero de aloe vera para pieles sensibles:

Lo que necesitamos:

  1. 200 gramos de sosa.
  2. 1 litro de leche entera. Se puede sustituir por medio litro agua.
  3. 1 litro de aceite de oliva nuevo.
  4. 250 gramos de áloe vera natural.
  5. Un recipiente grande para mezclar, una cuchara de madera y moldes que tengan un tamaño apropiado para cortar después el jabón, yo uso dos tarrinas de helado de 1kg de Mercadona, pero podéis usar incluso el cartón de leche, lo cortáis por arriba y listo.
Preparación:

Jabón casero de aloe vera para pieles sensibles
(En la foto se ve un poco amarillo, pero se queda totalmente blanco)

  1. Se vierte la leche en el recipiente donde vayamos a mezclar, después se echa la sosa y se remueve, esto se hace la noche antes y se deja reposar toda la noche. Hay que tener cuidado al manipular la sosa, esta mezcla se pone muy caliente, yo la suelo dejar en la terraza por que ademas huele fuerte, es mejor usar guantes.
  2. Al día siguiente se tritura el áloe, yo lo hago con la batidora y se incorpora a la mezcla de la noche anterior junto con el aceite.
  3. Se mezcla todo bien con la batidora (si tenéis una batidora vieja por casa mejor, si no, limpiarla bien antes de volver a usarla) y cuando esté la mezcla homogénea se vierte en los moldes.
  4. Pasadas unas horas, habrá endurecido lo suficiente para cortarlo en pastillas. No lo dejéis más tiempo, por que si se pone muy duro, se parte al cortar.
No lo uséis recién hecho, dejar que pasen entre 4 y 6 semanas, para que se produzca la saponificación. Que es un proceso químico por el cual la sosa pierda su efecto nocivo, veréis que se pone mas blanquito y suelta un polvito, ese polvo se lo quitáis y ya solo tenéis que guardarlo donde no esté expuesto a humedad.

Yo suelo guardarlo envuelto en papel de estraza y con la fecha en que lo hice, para que no se vayan quedando atrás las pastillas mas viejas, si no tengo estraza, también uso las bolsas de papel que dan en las tiendas de ropa.

Lo suelo usar también como crema depilatoria en la ducha si tengo un apuro y he de tirar de cuchilla, lo dejo un poquito en húmedo un rato antes y lo aplico en la zona, queda como cremoso, después paso la cuchilla y no suelo tener cortes ni irritaciones.
También sirve para sacar manchas rebeldes de la ropa de los peques y no tan peques.

Espero que os haya gustado la entrada y pongáis en práctica la receta.