Alguna vez os he dicho que tenemos gata, bueno en verdad la tiene la abuela novata, porque la mudanza no fue demasiado de su agrado, así que prefirió quedarse en una casa que ya conocía y donde además estaba su “proveedora de comida”, mas conocida como “la nana”. Infantiles hay muchas canciones gatunas, para muestra un botón. Recuerdo perfectamente a mi madre cantandome esta canción, creo que era una de sus favoritas. También es una canción muy de recreo del cole. La cantábamos mientras saltábamos la comba y jugábamos a la goma o a las palmas. Tengo serias dudas de que hoy en día sea capaz de hacer una figura con la goma. Pero en mi época de colegiala llevaba una siempre en el bolsillo. Bueno vamos con la canción.

Jueves cantarín: Estaba el señor Don Gato

Estaba el señor, Don Gato,
sentadito en su tejado,
marramamiau,
miau miau,
sentadito en su tejado.
 
Le ha llegado la noticia,
de si quiere ser casado, 
marramamiau, 
miau miau,
de si quiere ser casado.
 
Con una gatita blanca, 
sobrina de un gato pardo,
marramamiau, 
miau miau,
sobrina de un gato pardo.
 
Al llegarle la noticia,
se ha caído del tejado,
marramamiau, 
miau miau,
se ha caído del tejado.
 
Se ha roto siete costillas,
el espinazo y el rabo, 
marramamiau, 
miau miau,
el espinazo y el rabo.
 
Ya le llevan a enterrarlo,
por la calle del pescado,
marramamiau, 
miau miau,
por la calle del pescado.
 
El olor de las sardinas,
al gato ha resucitado, 
marramamiau, 
miau miau,
al gato a resucitado.
 
Por eso dice la gente,
siete vidas tiene un gato,
marramamiau, 
miau miau,
siete vidas tiene un gato.
 
En mi casa según quien cantará la canción, la novia en cuestión era sobrina de un gato pardo o nieta de un gato romano.