Me habréis notado un poco ausente estos dias. La razón es que el día dos de Enero, año nuevo, vida nueva, me toco volver al trabajo después de la baja de maternidad. Así que estoy organizándome con las nuevas rutinas, con los peques, horarios… Y ademas mentalizandome, no por el trabajo en si, si no por echar mis rutinas con los niños mucho de menos.

Volver al trabajo después de la baja de maternidad:

Lo cierto es que el trabajo es casi lo mismo, ya me paso con el mayor. Cuando llevas un par de dias, es como si nunca te hubieras ido. Quizá sea por la cantidad de años que llevo trabajando en lo mismo. O quizá porque al final, solo son unos meses.

Pero con los peques es diferente. Ya no puedo ir al cole a buscar al pirata y que me cuente como ha ido su día de camino a casa. Pararnos en el parque a tirar un poco de arena, buscar piñas… El pequeño me espera para comer su tetita. Se me parte el corazón al saber la cantidad de horas que esta sin comer, pero no hay manera, no quiere otra cosa.

Cuando me voy están todos durmiendo, se quedan con papa. Ahora entiendo lo que debía ser para el irse todas las mañanas el primero. Cundo los observo tan dormidos, tan felices, me da muchísima pena no quedarme allí con ellos. Cuando regreso a casa, todo es demanda, estamos tan acostumbrados a estar juntos… El pequeño según llego tiene que comer, pero el mayor también quiere a mama. A veces acabo con uno en cada brazo. En esos momentos te das cuenta de que el amor no se divide, tiene la virtud de duplicarse.

Emocionalmente se me hace muy duro, pero físicamente también. El peque ha invertido sus rutinas, casi hacía la noche del tirón, ahora hace el día del tirón y come por las noches. Con suerte consigo dormirme a las 11 o 12 y por muy pronto que toquen las 6, al pequeño le da tiempo a despertarse hasta tres veces para comer. Últimamente el autobús va tan lleno que no puedo echar una cabecita. Aunque vamos tan apretados, que podría dormir de pie y quedar sujeta entre el resto de pasajeros. Así que actualmente, estoy a una media de cuatro horas diarias de sueño interrumpido. Eso mezclado con una anemia de caballo y un trabajo que requiere esfuerzo físico, es un cocktail mortal de cansancio. Solo sueño con mi próximo día libre y poder dormir hasta el infinito…

Una madre nunca deja de serlo:

Ni aunque te vayas de casa, ni aunque tengas hijos, ni por muchos disgustos que le des. Una madre lo es incondicionalmente para siempre. Y yo no se que haría sin la mía. Sin su ayuda, sin su apoyo moral y sin su comprensión. Ni en mil vidas podría agradecerle la ayuda que nos presta ni el cariño que siente por sus nietos. Ya se ocupo de uno, ahora se ocupa de otro, son sus manos las que le guiaran en sus primeros pasos. No me imagino a nadie mas contándome los nuevos descubrimientos del pequeño. No me imagino a nadie que no sea ella ilusionándose así por segunda vez.

Un padre nunca deja de serlo:

Siempre al pie del cañón. Siempre preocupándose de su familia. Esperando pacientemente un cariño, que los peques aun no saben como corresponder. Y eso que no conozco a nadie a quien se le pueda hacer tan feliz con una sonrisa. Esta semana mismo, el pirata llevo las cosas que le han pedido para el cole, preparadas por su abuelo.

Una familia que cuenta los minutos:

Los minutos para vernos, para abrazarnos, para darnos tiempo de calidad. Y es que entre que no coincidimos en horarios, entre que yo trabajo los fines de semana. Y el cansancio que acumulamos… El tiempo que pasamos los cuatro juntos a partir de ahora es tan escaso, que es oro. Que no se puede desperdiciar.

Mi colega el sacaleches:

Mi tupper y el "tupper" del peque.

Mi querido “amigo” que va conmigo donde yo vaya. Y es que trabajar y mantener la lactancia, no es un camino de rosas. Me debato entre producir menos leche y la consecuencia directa de ello o enfrentarme a otra mastitis. Así que el sacaleches no es opcional, se ha convertido en una extensión de mi misma. Va conmigo a todas partes, mi sacaleches, mi neverita y la llave del cuartito que me han dejado para ponerme al lió. Al menos puedo reírme de las caras de los compañeros que se preguntan porque me encierro allí todos los dias durante 20 minutos. Les podría decir que hago, pero no puedo evitar acordarme del capitulo de Big Bang Theory en el que Sheldon se encierra todos los dias en un cuarto para batir su propio récord con una pelota de ganchillo.

En fin, así esta siendo el comienzo, aun no lo tengo todo organizado y hay cosas que no se como las voy a hacer. Lo que si se es que es muy pronto, es muy pronto para mi cuerpo, es muy pronto para mi bebe, es muy pronto para mi familia… Pero así es la conciliación, o mas bien la falta de ella, así que seguiremos haciendo títeres.

Un beso a todos,.